¡Aquellos maravillosos 80! Los vampiros de las chupas de cuero y gafas de sol

17/08/2020 · ALICIA REBOLLO


Las películas de vampiros han sufrido un gran cambio en las últimas décadas. La renovación de la imagen del vampiro, al igual que su mitología ha estado en constante evolución desde los años 50, sin embargo, si hubo una década que marcó un antes y un después sin la cual no podríamos haber visto series como Buffy cazavampiros, películas como Déjame entrar (2008), e incluso Crepúsculo (2008), es sin duda los 80, esa magnífica época en la que los vampiros se desprendieron de sus capas para incorporar las gafas de sol y las chupas de cuero.

¡Aquellos maravillosos 80! Los vampiros de las chupas de cuero y gafas de sol

17/08/2020 · ALICIA REBOLLO


Las películas de vampiros han sufrido un gran cambio en las últimas décadas. La renovación de la imagen del vampiro, al igual que su mitología ha estado en constante evolución desde los años 50, sin embargo, si hubo una década que marcó un antes y un después sin la cual no podríamos haber visto series como Buffy cazavampiros, películas como Déjame entrar (2008), e incluso Crepúsculo (2008), es sin duda los 80, esa magnífica época en la que los vampiros se desprendieron de sus capas para incorporar las gafas de sol y las chupas de cuero.

Los viajeros de la noche (1987)

Los años 80 trataron de dar un paso más en la transformación de los vampiros, dando una explicación distinta de los orígenes de estas criaturas y sus características. Aunque antes de esta década ya hubo algunos precedentes, estos no se pulieron y se establecieron como canon hasta que películas como El ansia (1983), Noche de miedo (1985), Jóvenes Ocultos (1987) y Los viajeros de la noche (1987) no llegaron a la gran pantalla.

Pero como siempre, para conocer algo en profundidad debemos remitirnos al pasado, y para esto, Tim Kane hizo un gran trabajo al clasificar en su libro The Changing Vampire of Film and Televisión la evolución sufrida por el vampiro desde los comienzos del cine en tres etapas.

Noche de miedo (1985)

La evolución de los vampiros

En la primera etapa, al vampiro se le consideraba un monstruo, un ser maligno normalmente de origen aristocrático y con poderes como la transformación física, o el control mental. Un ejemplo de este vampiro podría ser el Drácula de Bela Lugosi.

En la segunda etapa, la imagen del vampiro se romantiza, y se convierte en una metáfora de las relaciones sexuales. Aquí los vampiros comienzan a dejar atrás todo lo esotérico y empiezan a ser mas mundanos y humanos, siendo en esta etapa las primeras veces en las que vemos a los «vampiros enamorados» como en las películas de las Hammer.

Y en la tercera y última etapa, aquella que comenzó en los ochenta y se ha ido manteniendo hasta nuestros días, el vampiro comienza a alejarse de esa figura aristócrata y comienza a hacer vida de forma normal. Aquí el vampiro reniega de su condición, y busca una manera de librarse de ella, como pudimos ver en Jóvenes Ocultos.

Lo interesante de esta etapa, es que rompió con el concepto del monstruo que tenían los espectadores, aquí este ser se humaniza, y se convierte en el protagonista de la historia, el punto de vista de la víctima ya no es relevante, ahora lo que queremos conocer es la vida del vampiro. Este cambio provocó el sentimiento de simpatía del publico hacia el vampiro, que al ser el protagonista deja de ser una figura temible, ya que entendemos sus emociones y por qué realiza sus actos, haciendo que desaparezca el horror que produce este personaje al generarse una familiaridad con él.

The Hunger (1983)

El Ansia

Hubo muchas películas que rompieron con la imagen del vampiro tradicional, un ejemplo fue Jóvenes Ocultos, en donde los vampiros eran un grupo de jóvenes punkies abandonados, que se dedicaban a hacer gamberradas e iban con chupas de cueros y montaban en moto.

Pero aunque analizar cualquier película de este género es interesante, desde nuestro punto de vista, si hubo un filme que sin lugar a duda redefinió la imagen del vampiro en esta década fue la obra de culto de Tony Scott, El ansia.

Este filme se aleja de la imagen romántica del vampiro y se acerca a los tiempos modernos, en donde estas criaturas ya no temen a los símbolos cristianos ni a la luz del sol, ahora son personas elegantes, atractivas y sofisticadas pertenecientes a la clase alta de Nueva York.

Su casa no es un castillo sino una vivienda lujosa del centro de la ciudad, no duermen en un ataúd, sino que lo hacen en camas, pueden reflejarse perfectamente en los espejos y dar paseos a plena luz del día, e incluso sustituyen los colmillos por una daga afilada oculta en el símbolo egipcio de la inmortalidad, el Ankh, que cuelga de sus cuellos.

Son personas normales que dan clase de música y pintura y lo que es más importante, tienen problemas cotidianos. Se convierten en seres con sentimientos, deseos y frustraciones que incluso recurren a la ciencia para intentar solucionar sus problemas de salud.

El cambio de estética en estas películas dio paso a un cambio en el mensaje, estas películas ya no hablaban de criaturas sedientas de sangre, sino que daban un paso más, ahora la figura del vampiro podía ser utilizada para representar a familias disfuncionales como en Los viajeros de la noche, la adicción a las drogas como en Jóvenes Ocultos, o las enfermedades venéreas como en El Ansia.

Jóvenes Ocultos

¿Y ahora qué?

Todos estos cambios introducidos en los ochenta se han ido implementando y exagerando en nuestros días hasta tal punto que en ocasiones la imagen del vampiro es simplemente una excusa para introducirnos en un tema más filosófico, siendo la diferencia entre una persona humana y un vampiro casi irreconocible. Aunque esta tendencia se ha mantenido en el tiempo, el cine es un ciclo y más tarde o más temprano es posible que volvamos a ver la imagen del vampiro tradicional otra vez en la pantalla, especialmente ahora que la Universal quiere volver a resucitar a sus monstruos clásicos. Ahora lo que falta ver es cómo se podría fusionar la imagen tradicional del vampiro con todos los cambios introducidos hasta ahora en la figura de esta criatura. Pero ¿tú qué piensas? ¿Volveremos a ver al monstruo clásico, seguiremos con la tendencia marcada o habrá una fusión de ambos?

Los viajeros de la noche (1987)
Noche de miedo (1985)
Jóvenes Ocultos

Los años 80 trataron de dar un paso más en la transformación de los vampiros, dando una explicación distinta de los orígenes de estas criaturas y sus características. Aunque antes de esta década ya hubo algunos precedentes, estos no se pulieron y se establecieron como canon hasta que películas como El ansia (1983), Noche de miedo (1985), Jóvenes Ocultos (1987) y Los viajeros de la noche (1987) no llegaron a la gran pantalla.

Pero como siempre, para conocer algo en profundidad debemos remitirnos al pasado, y para esto, Tim Kane hizo un gran trabajo al clasificar en su libro The Changing Vampire of Film and Televisión la evolución sufrida por el vampiro desde los comienzos del cine en tres etapas

La evolución de los vampiros

En la primera etapa, al vampiro se le consideraba un monstruo, un ser maligno normalmente de origen aristocrático y con poderes como la transformación física, o el control mental. Un ejemplo de este vampiro podría ser el Drácula de Bela Lugosi.

En la segunda etapa, la imagen del vampiro se romantiza, y se convierte en una metáfora de las relaciones sexuales. Aquí los vampiros comienzan a dejar atrás todo lo esotérico y empiezan a ser mas mundanos y humanos, siendo en esta etapa las primeras veces en las que vemos a los «vampiros enamorados» como en las películas de las Hammer.

Y en la tercera y última etapa, aquella que comenzó en los ochenta y se ha ido manteniendo hasta nuestros días, el vampiro comienza a alejarse de esa figura aristócrata y comienza a hacer vida de forma normal. Aquí el vampiro reniega de su condición, y busca una manera de librarse de ella, como pudimos ver en Jóvenes Ocultos.

Lo interesante de esta etapa, es que rompió con el concepto del monstruo que tenían los espectadores, aquí este ser se humaniza, y se convierte en el protagonista de la historia, el punto de vista de la víctima ya no es relevante, ahora lo que queremos conocer es la vida del vampiro. Este cambio provocó el sentimiento de simpatía del publico hacia el vampiro, que al ser el protagonista deja de ser una figura temible, ya que entendemos sus emociones y por qué realiza sus actos, haciendo que desaparezca el horror que produce este personaje al generarse una familiaridad con él.

El Ansia

Hubo muchas películas que rompieron con la imagen del vampiro tradicional, un ejemplo fue Jóvenes Ocultos, en donde los vampiros eran un grupo de jóvenes punkies abandonados, que se dedicaban a hacer gamberradas e iban con chupas de cueros y montaban en moto.

Pero aunque analizar cualquier película de este género es interesante, desde nuestro punto de vista, si hubo un filme que sin lugar a duda redefinió la imagen del vampiro en esta década fue la obra de culto de Tony Scott, El ansia.

Este filme se aleja de la imagen romántica del vampiro y se acerca a los tiempos modernos, en donde estas criaturas ya no temen a los símbolos cristianos ni a la luz del sol, ahora son personas elegantes, atractivas y sofisticadas pertenecientes a la clase alta de Nueva York.

Su casa no es un castillo sino una vivienda lujosa del centro de la ciudad, no duermen en un ataúd, sino que lo hacen en camas, pueden reflejarse perfectamente en los espejos y dar paseos a plena luz del día, e incluso sustituyen los colmillos por una daga afilada oculta en el símbolo egipcio de la inmortalidad, el Ankh, que cuelga de sus cuellos.

Son personas normales que dan clase de música y pintura y lo que es más importante, tienen problemas cotidianos. Se convierten en seres con sentimientos, deseos y frustraciones que incluso recurren a la ciencia para intentar solucionar sus problemas de salud.

El cambio de estética en estas películas dio paso a un cambio en el mensaje, estas películas ya no hablaban de criaturas sedientas de sangre, sino que daban un paso más, ahora la figura del vampiro podía ser utilizada para representar a familias disfuncionales como en Los viajeros de la noche, la adicción a las drogas como en Jóvenes Ocultos, o las enfermedades venéreas como en El Ansia.

The Hunger (1983)
The Hunger Tony Scott (1983)
Déjame entrar (2008)

¿Y ahora qué?

Todos estos cambios introducidos en los ochenta se han ido implementando y exagerando en nuestros días hasta tal punto que en ocasiones la imagen del vampiro es simplemente una excusa para introducirnos en un tema más filosófico, siendo la diferencia entre una persona humana y un vampiro casi irreconocible. Aunque esta tendencia se ha mantenido en el tiempo, el cine es un ciclo y más tarde o más temprano es posible que volvamos a ver la imagen del vampiro tradicional otra vez en la pantalla, especialmente ahora que la Universal quiere volver a resucitar a sus monstruos clásicos. Ahora lo que falta ver es cómo se podría fusionar la imagen tradicional del vampiro con todos los cambios introducidos hasta ahora en la figura de esta criatura. Pero ¿tú qué piensas? ¿Volveremos a ver al monstruo clásico, seguiremos con la tendencia marcada o habrá una fusión de ambos?