El impacto de New Line Cinema en el cine de terror

16/01/2020 · Alicia Rebollo


Desde pequeña me crie viendo películas de terror, y aunque eso causase en mi varios traumas aún por resolver, lo cierto es que marcaron un rasgo importante de mi personalidad en cuanto a mis gustos. A pesar de que cualquier otro niño o niña habría salido despavorido viendo filmes como Pesadilla en Elm Street yo me quedaba totalmente embobada, y algo que me llamaba especialmente la atención era el logo de New Line Cinema.  Aunque aún no sé qué es lo que me llamó la atención de la compañía, poco a poco comencé a relacionar a la productora con el cine de terror, lo que me llevó a tener bastante interés en la productora e hizo que quisiera indagar sus cimientos.

Robert Shaye en La pesadilla de Wes Craven

New Line fue fundada en 1967 por Robert Shaye y aunque la conocemos como productora de cine, lo cierto es que realmente empezó como una compañía de distribución de películas independiente, de las cuales su mayoría eran películas de terror de serie B e incluso Z. Lejos de pensar que la pasión de New Line por el cine de terror venía dado porque Robert Shaye era en un entusiasta del género (que lo era), lo cierto es que más bien se debía a un asunto financiero:

«Si sonaba raro lo distribuíamos. Mi interés por las películas de terror se debía a que eran baratas de hacer o adquirir y bastante fiables comercialmente», explicó el productor que como cualquier otro joven de su edad necesitaba comenzar a ganar algo de dinero para poder hacer lo que realmente quería: producir películas.

New Line fue fundada en 1967 por Robert Shaye y aunque la conocemos como productora de cine, lo cierto es que realmente empezó como una compañía de distribución de películas independiente, de las cuales su mayoría eran películas de terror de serie B e incluso Z. Lejos de pensar que la pasión de New Line por el cine de terror venía dado porque Robert Shaye era en un entusiasta del género (que lo era), lo cierto es que más bien se debía a un asunto financiero:

«Si sonaba raro lo distribuíamos. Mi interés por las películas de terror se debía a que eran baratas de hacer o adquirir y bastante fiables comercialmente», explicó el productor que como cualquier otro joven de su edad necesitaba comenzar a ganar algo de dinero para poder hacer lo que realmente quería: producir películas.

Robert Shaye en La pesadilla de Wes Craven
Alone in the Dark (1982)

En sus comienzos, la compañía no se trataba más que de un par de amigos de Shaye que le ayudaban prácticamente de forma altruista hasta que el productor consiguiese el dinero suficiente como para empezar a hacer cine:

«En New Line éramos libres, podíamos acercarnos a nuestros clientes sin tener que pasar por personas con muchos egos. Creo que todos en la empresa éramos raros en el negocio. Desde Mike DeLuca a Sara Risher, a Tobey Emmerich, a Donna Langley, todos fuimos forasteros. No venimos de Hollywood en absoluto. Estaba realmente contento de tener un equipo que se sentía tan apasionado por la realización de películas como yo», comentó Robert Shaye en una entrevista reciente.

Fue por esto por lo que Shaye siempre apostó por el cine independiente y raro que cualquier otra compañía hubiese rechazado, y es por este motivo por el que su primera película producida fue Alone in the Dark; un slasher de serie B y actualmente de culto, que a pesar de los sufrimientos que le causó al productor pudo sacar adelante.

Alone in the Dark (1982)

En sus comienzos, la compañía no se trataba más que de un par de amigos de Shaye que le ayudaban prácticamente de forma altruista hasta que el productor consiguiese el dinero suficiente como para empezar a hacer cine:

«En New Line éramos libres, podíamos acercarnos a nuestros clientes sin tener que pasar por personas con muchos egos. Creo que todos en la empresa éramos raros en el negocio. Desde Mike DeLuca a Sara Risher, a Tobey Emmerich, a Donna Langley, todos fuimos forasteros. No venimos de Hollywood en absoluto. Estaba realmente contento de tener un equipo que se sentía tan apasionado por la realización de películas como yo», comentó Robert Shaye en una entrevista reciente.

Fue por esto por lo que Shaye siempre apostó por el cine independiente y raro que cualquier otra compañía hubiese rechazado, y es por este motivo por el que su primera película producida fue Alone in the Dark; un slasher de serie B y actualmente de culto, que a pesar de los sufrimientos que le causó al productor pudo sacar adelante.

Arriba: Robert Shaye. Izquierda: Cartel de Alone in the Dark. Abajo: Robert Englund interpretando a Freddy Krueger.

Freddy Krueger (A Nightmare On Elm Street) - Mike Flanagan

No obstante, como le ha solido pasar a Shaye en su carrera, muchas de las películas que produjo en su época, no tuvieron a penas notoriedad, haciendo que el beneficio de producirla fuese realmente escueto. Esto le pasó a Alone in the Dark la cual fue acusada de ser un slasher más de los 80 que intentaba imitar a Viernes 13, mientras que con el paso de los años la han catalogado como «uno de los slasher más inteligentes que dejó los años 80». De poco sirve que con los años tu película se haga de culto si en su momento no recibes ni un céntimo, y eso es lo que le pasaba a New Line Cinema, por ese motivo no conseguían despegar como compañía.

Sin embargo, el productor tuvo un golpe de suerte y es que decidió arriesgarse con la idea de un joven cineasta llamado Wes Craven y con el guión que este había escrito y que nadie quería comprarle: Pesadilla en Elm Street.

«Podría decirse que sin Pesadilla en Elm Street nuestra casa estaría en ruinas», Robert Shaye.

Pesadilla en Elm Street

Presupuesto 1.8mill. de dólares
Recaudación 25mill. de dólares

No obstante, como le ha solido pasar a Shaye en su carrera, muchas de las películas que produjo en su época, no tuvieron a penas notoriedad, haciendo que el beneficio de producirla fuese realmente escueto. Esto le pasó a Alone in the Dark la cual fue acusada de ser un slasher más de los 80 que intentaba imitar a Viernes 13, mientras que con el paso de los años la han catalogado como «uno de los slasher más inteligentes que dejó los años 80». De poco sirve que con los años tu película se haga de culto si en su momento no recibes ni un céntimo, y eso es lo que le pasaba a New Line Cinema, por ese motivo no conseguían despegar como compañía.

Sin embargo, el productor tuvo un golpe de suerte y es que decidió arriesgarse con la idea de un joven cineasta llamado Wes Craven y con el guión que este había escrito y que nadie quería comprarle: Pesadilla en Elm Street.

«Podría decirse que sin Pesadilla en Elm Street nuestra casa estaría en ruinas», Robert Shaye.

Pesadilla en Elm Street

Presupuesto 1.8mill. de dólares
Recaudación 25mill. de dólares
Freddy Krueger (A Nightmare On Elm Street) - Mike Flanagan
Wes Craven en Pesadilla en Elm Street

Esas palabras de Shaye no podrían ser más ciertas; pues no es por nada por lo que a New Line la llaman La casa que Freddy construyó. La obra cumbre de Wes Craven fue el primer gran éxito de la compañía y la que hizo que comenzasen a tomarse a la productora en serio. Contar la loca historia de cómo se pudo hacer Pesadilla en Elm Street da para otro artículo, pero lo que debemos saber en este punto es que Robert Shaye a mitad de película se quedó sin dinero para continuar rodando, algo que hizo que el productor tuviese que darles un ultimátum al equipo: o creían en el proyecto y en ellos y seguían trabajando gratis hasta que la película diese sus frutos y que pudieran pagarles, o se iban a casa. Por suerte, el equipo continuó creyendo en el proyecto de Craven y por eso hoy en día tenemos a uno de los mejores slasher de la historia.

Por esas fechas no era tan común hacer una saga de películas de terror como lo es hoy en día, pero debido al gran éxito de taquilla que obtuvieron con Pesadilla en Elm Street, decidieron explotar al personaje de Freddy lo máximo posible:

«Utilizamos el éxito de Pesadilla en Elm Street como tarjeta de visita para los inversores. Con esa financiación pudimos aumentar nuestro crédito y hacer muchas otras cosas para no limitarnos solo a Pesadilla en Elm Street», explicó Shaye.

Wes Craven en Pesadilla en Elm Street

Esas palabras de Shaye no podrían ser más ciertas; pues no es por nada por lo que a New Line la llaman La casa que Freddy construyó. La obra cumbre de Wes Craven fue el primer gran éxito de la compañía y la que hizo que comenzasen a tomarse a la productora en serio. Contar la loca historia de cómo se pudo hacer Pesadilla en Elm Street da para otro artículo, pero lo que debemos saber en este punto es que Robert Shaye a mitad de película se quedó sin dinero para continuar rodando, algo que hizo que el productor tuviese que darles un ultimátum al equipo: o creían en el proyecto y en ellos y seguían trabajando gratis hasta que la película diese sus frutos y que pudieran pagarles, o se iban a casa. Por suerte, el equipo continuó creyendo en el proyecto de Craven y por eso hoy en día tenemos a uno de los mejores slasher de la historia.

Por esas fechas no era tan común hacer una saga de películas de terror como lo es hoy en día, pero debido al gran éxito de taquilla que obtuvieron con Pesadilla en Elm Street, decidieron explotar al personaje de Freddy lo máximo posible:

«Utilizamos el éxito de Pesadilla en Elm Street como tarjeta de visita para los inversores. Con esa financiación pudimos aumentar nuestro crédito y hacer muchas otras cosas para no limitarnos solo a Pesadilla en Elm Street», explicó Shaye.

The Hidden (1987)

Gracias al éxito de la obra de Craven, la compañía pudo cerrar un trato con RCA/Columbia Home Video para distribuir 10 películas, con el que pudieron hacer Critters 1 y 2. New Line seguía apostando por producciones independientes y de terror y aunque no les generaban mucho beneficio, el hecho de que se convirtiesen con los años en películas de culto hizo que la productora poco a poco comenzase a ganarse el cariño y el respeto de los adeptos al cine de terror.

Tras Critters llegó Hidden, una película de terror y ciencia ficción que pasó sin pena ni gloria en su época, pero que nuevamente demostró que la compañía prefería apostar por el cine independiente y que no le importaba la recaudación en taquilla

«Hidden no era solo una película de terror, era una película de horror y ciencia ficción inteligente», Jeffrey Reddick

Gracias al éxito de la obra de Craven, la compañía pudo cerrar un trato con RCA/Columbia Home Video para distribuir 10 películas, con el que pudieron hacer Critters 1 y 2. New Line seguía apostando por producciones independientes y de terror y aunque no les generaban mucho beneficio, el hecho de que se convirtiesen con los años en películas de culto hizo que la productora poco a poco comenzase a ganarse el cariño y el respeto de los adeptos al cine de terror.

Tras Critters llegó Hidden, una película de terror y ciencia ficción que pasó sin pena ni gloria en su época, pero que nuevamente demostró que la compañía prefería apostar por el cine independiente y que no le importaba la recaudación en taquilla

«Hidden no era solo una película de terror, era una película de horror y ciencia ficción inteligente», Jeffrey Reddick

The Hidden (1987)
Se7en (1995)

Otro de los siguientes éxitos de la compañía fue Blade II:

«Lo bueno de esa saga es que respetaron la visión de los cineastas, era una película de vampiros oscuras con protagonistas negros. New Line se arriesgó con una idea adelantada a su tiempo, ahora todo el mundo hace cine de terror urbano» Jeffrey Reddick

Con Se7en la compañía pegó un gran salto y es que por aquel entonces David Fincher no tenía el renombre que tiene ahora y arriesgar en una historia como la que quería hacer el cineasta, era bastante complicado, especialmente con su ya mítico final de la caja.

«Aparte de que la película fuera oscura, el final es sombrío y deprimente, muchos estudios querían eliminarlo, pero New Line se arriesgó e hizo algo especial. Fue la película que demostró que New Line atraía a actores y directores de primera, que no era solo un estudio de nichos» SR

Se7en (1995)

Otro de los siguientes éxitos de la compañía fue Blade II:

«Lo bueno de esa saga es que respetaron la visión de los cineastas, era una película de vampiros oscuras con protagonistas negros. New Line se arriesgó con una idea adelantada a su tiempo, ahora todo el mundo hace cine de terror urbano» Jeffrey Reddick

Con Se7en la compañía pegó un gran salto y es que por aquel entonces David Fincher no tenía el renombre que tiene ahora y arriesgar en una historia como la que quería hacer el cineasta, era bastante complicado, especialmente con su ya mítico final de la caja.

«Aparte de que la película fuera oscura, el final es sombrío y deprimente, muchos estudios querían eliminarlo, pero New Line se arriesgó e hizo algo especial. Fue la película que demostró que New Line atraía a actores y directores de primera, que no era solo un estudio de nichos» SR

Arriba: Kyle MacLachlan en The Hidden. Izquierda: Brad Pitt en Seven. Abajo: Gunnar Hansen interpretando a Leatherface.

Cómo New Line casi se convierte en la Hammer de nuestros tiempos

Además de apostar por producciones en las que nadie creía, New Line quería reunir a todos los iconos del cine de terror que se habían creado en los años 80, 90 y 2000, por ese motivo obtuvieron los derechos de La matanza de Texas, de Viernes 13 y de Destino final. Con estas incorporaciones junto a su mayor peso pesado que era la figura de Freddy Krueger la compañía disponía de Leatherface, Jason Voorhees, la muerte y de Freddy Krueger, y sin darse cuenta la productora disponía de prácticamente todos los iconos del cine de terror del cine moderno.

El objetivo de Shaye era poder hacerse también con Michael Myers y con Chucky sin embargo, debido al fracaso de taquilla que fue La brújula dorada la compañía fue absorbida por Warner Bros y Bob Shaye tuvo que marcharse.

«Después de que dejé New Line, la gente se acercaba a mí en la calle, los viejos New Liners, o incluso las personas que todavía estaban allí, me decían “Nunca nos divertimos tanto, no podíamos esperar para ir a trabajar por la mañana porque todos estábamos trabajando en algo en lo que creíamos y amábamos. No nos sentíamos como si solo fuéramos pequeños engranajes en una gran rueda industrial”. Eso siempre ha sido muy emocionante para mí, y era el espíritu que estaba tratando de inculcar en la compañía. Parecía funcionar.» Robert S.

Freddy vs Jason

Además de apostar por producciones en las que nadie creía, New Line quería reunir a todos los iconos del cine de terror que se habían creado en los años 80, 90 y 2000, por ese motivo obtuvieron los derechos de La matanza de Texas, de Viernes 13 y de Destino final. Con estas incorporaciones junto a su mayor peso pesado que era la figura de Freddy Krueger la compañía disponía de Leatherface, Jason Voorhees, la muerte y de Freddy Krueger, y sin darse cuenta la productora disponía de prácticamente todos los iconos del cine de terror del cine moderno.

El objetivo de Shaye era poder hacerse también con Michael Myers y con Chucky sin embargo, debido al fracaso de taquilla que fue La brújula dorada la compañía fue absorbida por Warner Bros y Bob Shaye tuvo que marcharse.

«Después de que dejé New Line, la gente se acercaba a mí en la calle, los viejos New Liners, o incluso las personas que todavía estaban allí, me decían “Nunca nos divertimos tanto, no podíamos esperar para ir a trabajar por la mañana porque todos estábamos trabajando en algo en lo que creíamos y amábamos. No nos sentíamos como si solo fuéramos pequeños engranajes en una gran rueda industrial”. Eso siempre ha sido muy emocionante para mí, y era el espíritu que estaba tratando de inculcar en la compañía. Parecía funcionar.» Robert S.

Leatherface

Aunque a día de hoy New Line Cinema no haya desaparecido como tal, la esencia y el objetivo de la compañía se fue junto a Shaye y pese a que todavía New Line se puede asociar a sagas de terror como Expediente Warren, It o Annabelle la compañía ya no arriesga en producciones independientes de terror como en un principio, algo que es una auténtica pena para los amantes del género que como yo, recordamos a New Line Cinema como un sello de originalidad, calidad y especialmente de terror.

Aunque a día de hoy New Line Cinema no haya desaparecido como tal, la esencia y el objetivo de la compañía se fue junto a Shaye y pese a que todavía New Line se puede asociar a sagas de terror como Expediente Warren, It o Annabelle la compañía ya no arriesga en producciones independientes de terror como en un principio, algo que es una auténtica pena para los amantes del género que como yo, recordamos a New Line Cinema como un sello de originalidad, calidad y especialmente de terror.