Las películas favoritas de Ari Aster

08/11/2019 · CARLOS DE VEGA


Ari Aster (Nueva York, 1986) ha cautivado a crítica y público con solo dos películas: Hereditary (2018), para muchos la mejor película de terror de la última década y Midsommar (2019), una fascinante historia de terror a plena luz del día.

Del original: Ari Aster’s Top 10 por Criterion

Las películas favoritas de Ari Aster

08/11/2019 · CARLOS DE VEGA


Ari Aster (Nueva York, 1986) ha cautivado a crítica y público con solo dos películas: Hereditary (2018), para muchos la mejor película de terror de la última década y Midsommar (2019), una fascinante historia de terror a plena luz del día.

Del original: Ari Aster’s Top 10 por Criterion

NÚMERO 10

La trilogía de Apu

Pather Panchali, Aparajito & Apur Sansar (Satyajit Ray, 1955–1959)

Satyajit Ray fue un importante descubrimiento para mi cuando era joven. La trilogía de Apu (La canción del camino [1955], El invencible [1956] y El mundo de Apu [1959]) es fascinante, habla sobre un niño que maldice a su familia y trae muerte y destrucción a todo aquel que ama o al menos se siente de esa manera. Por supuesto, versa sobre un millón de cosas más, y al final se trata de todo. Me encanta El salón de música (1958) y muchas de las otras películas de Ray, pero no hay exageración cuando se habla de lo buenas que son estas tres películas.

Tras la muerte de su padre, Apu y su madre, Sarbajaya, regresan a la ciudad en Bengala, pero a pesar de su pobreza, Apu estudia y resulta ser un estudiante brillante, sin embargo, al madurar, entrará comenzará a discutir con su madre.

NÚMERO 9

Macbeth

The Tragedy of Macbeth (Roman Polanski, 1971)

Regreso a las primeras películas de Polanski para entusiasmarme con la puesta en escena y también para ajustar la cámara en relación a la puesta en escena. Polanski es un maestro del ajuste de cámara. He aprendido muchísimo de dirección viendo sus películas. Callejón sin salida (1966), es como una película existencial de Beckett y se basa mucho en el treatro del absurdo. Repulsión (1965) y La semilla del diablo (1968) juegan con el género de una manera brillante. Macbeth siempre me ha parecido una de sus obras maestras, y está claramente atormentado por los asesinatos de La Familia Manson de una forma muy visceral.

Macbeth –un ambicioso general escocés–, recibe la visita de tres brujas que le profetizan que un día será rey. Macbeth asesina al rey Duncan y es proclamado rey de Escocia. Sin embargo, para mantenerse en el trono, se verá obligado a seguir cometiendo más crímenes; mientras tanto, su esposa, abrumada por los remordimientos, se derrumba.

NÚMERO 8

La pianista

La pianiste (Michael Haneke, 2001)

Si mi actuación masculina favorita es la de David Thewlis en Naked (1993), entonces mi interpretación femenina favorita tiene que ser la de Isabelle Huppert en La pianista. Vi la película cuando tenía unos catorce o quince años con mi madre y a los dos nos encantó. Recuerdo pensar: quiero hacer películas como estaSiempre he sentido que las primeras películas que hizo Haneke en Austria, especialmente El séptimo continente (1989), El vídeo de Benny (1992) y 71 fragmentos de una cronología al azar (1994) fueron demasiado académicas. Pero cuando se mudó a Francia, con Código desconocido (2000) y La pianista, comenzó a rodar un cine muy apasionado.

Una profesora de piano frecuenta cines porno y tiendas de sexo para escapar de la influencia de su dominante madre hasta que uno de sus alumnos se propone seducirla.

NÚMERO 7

Yi yi

Yi yi (Edward Yang, 2000)

Edward Yang murió demasiado joven. Todas las películas que hizo fueron maravillosas, incluidas Una historia de Taipei (1985) y Mahjong (1996), pero Yi Yi y Un día de verano (1991) son especialmente asombrosas. En ambos filmes, de alguna manera, se las arregla para decir cualquier cosa sobre la vida sin llegar a ser moralista al respecto. ¡Hablamos de un artesano increíble! Todas las historias que se cuentan en Yi Yi no tienen nada de especial, es la narración lo que es tan notable. Y Un día de verano es una increíble epopeya de pandillas; no sé cómo alguien puede ver esta película sin convencerse de que está viendo la mayor película jamás rodada. Es como El padrino (1972) en ese sentido.

NJ Jian, su esposa Min-Min y sus dos hijos forman una típica familia de clase media de Taipei, pero las cosas empiezan a ir mal para los Jian cuando el hermano de Min-Min, Ah-Di, se casa y de alguna manera, cada miembro de la familia buscará reconciliar las relaciones pasadas y presentes en su vida diaria.

NÚMERO 6

Las zapatillas rojas

The Red Shoes (Michael Powell & Emeric Pressburger, 1948)

Con los años me he enamorado del proceso de construir maquetas y filmarlas. Lo hice con varios de mis cortos y tuve la fortuna de poder hacerlo con Hereditary (2018). Siempre recuerdo las películas de Powell y Pressburger cuando pienso en el color, en la creación de mundos y en cómo voy a contar una historia de la manera más exuberante posible.

Una joven bailarina de ballet tendrá que decidir entre el hombre que ama y la posibilidad de convertirse en una gran bailarina.

NÚMERO 5

Topsy-Turvy

Topsy-Turvy (Mike Leigh, 1999)

Mike Leigh puede que sea mi cineasta vivo favorito. Topsy-Turvy quizá sea la película de época más generosa que he visto nunca. Es tan divertida y tan fiel a ese periodo, que es como una película que no quiere parar. Es puramente anecdótico; no hay una trama real.

Para mi Leigh es una inspiración pero no una influencia. Creo que nadie puede trabajar de la forma en la que él lo hace; nadie tiene los recursos. Pasa seis meses improvisando personajes, las relaciones y las historias con los mejores actores del mundo, y entonces desaparece y escribe el guión. En última instancia soy un cineasta de género, pero siempre he querido hacer películas de género arraigadas en los personajes.

El guionista Gilbert y el compositor Sullivan están enfrentados. Gilbert es un caballero y Sullivan es casi un libertino. Durante años, trabajaron juntos con sus populares óperas cómicas. Pero, tras el fracaso de su último trabajo y el deseo de Sullivan de hacer música más seria, se verán obligados por contrato a realizar una nueva obra.

NÚMERO 4

8½ (Federico Fellini, 1963)

Podría añadir cualquier película de Fellini, especialmente La strada (1954), La dolce vita (1960), Los inútiles (1953) y Amacord (1973). Pero es su obra maestra, la veo antes de hacer cualquier rodar. ¡Es tan viva e inspiradora! Hay tantas cosas que Fellini quiere decir: su amor por las mujeres, su amor por lo excéntrico y su idea de la vida como un circo.

Cuando Guido Anselmi –un director de cine que ha perdido toda inspiración–, se ve incapaz de realizar una nueva película, comenzará a rememorar los sucesos y las mujeres más importantes de su vida.

NÚMERO 3

La edad de la inocencia

The Age of Innocence (Martin Scorsese, 1993)

La edad de la inocencia siempre ha sido una de mis películas favoritas de Scorsese. Es una de las historias de amor no correspondido más dolorosamente bellas de la historia. Es como una película de Max Ophüls por Scorsese, pero la mejor película de Ophüls jamás rodada.

Nueva York, siglo XIX, el joven abogado Newland Archer se enamora de la condesa Olenska, mientras este está prometido con la prima de ella, May Welland.

NÚMERO 2

Cuentos de la luna pálida

Ugetsu monogatari (Kenji Mizoguchi, 1953)

Mizoguchi es un cineasta que descubrí muy pronto. Cuando era más joven, vi todo lo que Scorsese recomendaba y en una entrevista hacia referencia a Cuentos de la luna pálida, desde el momento que vi la película me enamoré de la obra de Mizoguchi. El intendente Sansho (1954) es simplemente uno de los melodramas más devastadores que he visto nunca, y Los cuentos de la luna pálida es una historia de fantasmas preciosa y etérea. Los filmes de Mizoguchi son silenciosos pero al mismo tiempo duros y brutales.

Durante la guerra civil de Japón en el siglo XVI, los aldeanos Genjuro y Tobei intentan ganar dinero: Genjuro como alfarero y Tobei como samuari. Dejando de lado a sus esposas intentarán conseguir su objetivo pero Genjuro se cruzará con en el camino con la misteriosa Lady Wakasa.

NÚMERO 1

Persona

Persona (Ingmar Bergman, 1966)

Adoro todas las películas de Bergman, pero títulos como Persona (1966), Gritos y Susurros (1972) y Fanny y Alexander (1982) han supuesto una gran influencia en mi trabajo. Sé que escribió el guión cuando estuvo en el hospital y pensó que iba a morir. El filme adopta una lógica del sueño de una manera muy vanguardista y, como 3 Mujeres (1977) de Robert Altman, es un ejemplo de película proto-Lynchiana.

Alma, una joven enfermera, está a cargo de Elisabeth Vogler: una actriz que parece estar sana en todos los aspectos, pero que no habla. Mientras pasan el tiempo juntas, Alma habla con Elisabeth constantemente, sin recibir ninguna respuesta. Alma finalmente confiesa sus secretos a una aparentemente simpática Elisabeth y descubre que su propia personalidad está siendo sumergida en la personalidad de Elisabeth.