Las películas favoritas de Roger Corman

08/11/2019 · CARLOS DE VEGA


El legendario productor y director Roger Corman lleva en la industria desde hace más de medio siglo, pero además de haber producido filmes de culto como La caída de la casa Usher (1960), El péndulo de la muerte (1961) y El cuervo (1963), en 1970 fundó New World Pictures, convirtiéndose en el distribuidor estadounidense de la películas de Ingmar Bergman, Federico Fellini y Akira Kurosawa.

Del original: Roger Corman’s Top 10 por Criterion.

Las películas favoritas de Roger Corman

08/11/2019 · CARLOS DE VEGA


El legendario productor y director Roger Corman lleva en la industria desde hace más de medio siglo, pero además de haber producido filmes de culto como La caída de la casa Usher (1960), El péndulo de la muerte (1961) y El cuervo (1963), en 1970 fundó New World Pictures, convirtiéndose en el distribuidor estadounidense de la películas de Ingmar Bergman, Federico Fellini y Akira Kurosawa.

Del original: Roger Corman’s Top 10 por Criterion.

NÚMERO 10

El séptimo sello

Det sjunde inseglet (Ingmar Bergman, 1957)

Tras una vida viendo ídolos en la gran pantalla, esta película fue como un puñetazo en el esternón. Demostró que el cine no era simplemente un lugar para contar una historia de aventuras, sino que podía ser un medio para decir cosas mucho más profundas sobre nosotros… pero también sobre la muerte, sobre las Cruzadas, sobre luchar o jugar por el alma de uno. Y qué viene después de todo: los créditos, ¿protagonizada por las personas más importantes en tu vida? Hay más en esta película, hay mucho más de lo que esta película se deja ver; y llevo pensando ello durante años.

El caballero Antonius Blovk busca respuestas sobre la vida, la muerte y la existencia de Dios mientras juega ajedrez contra la Muerte durante la Peste Negra.

NÚMERO 9

La regla del juego

La règle du jeu (Jean Renoir, 1939)

Si el juego es una película, entonces ¿cuáles son las reglas? Esta película presagia los conjuntos operísticos que después haría Robert Altman y dice más sobre los problemas sociopolíticos y el cine que Emily Post o un libro pueden en un mes o en toda una vida.

1939, París y Sologne. Un aviador, enamorado de una mujer, no respeta la regla del juego que consiste en salvar las apariencias en una sociedad dividida fundamentalmente en dos clases: los señores y los criados.

NÚMERO 8

Rashomon

Rashômon (Akira Kurosawa, 1950)

Los filmes narrativos nunca estarán obsoletos siempre y cuando haya cineastas con trucos como el que esconde la estructura de Rashomon. No solo está lleno de actuaciones fantásticas, una tremenda dirección de fotografía y una banda sonora inquietante, sino que Rashomon consigue lo que las grandes películas siempre intentan: expresar lo inexpresable… en este caso, la naturaleza de la verdad o… la naturaleza de la inutilidad humana para darse cuenta de la fiabilidad de su propia percepción, de sus propias historias.

La violación de una novia y el asesinato de su esposo samurái se recuerdan desde la perspectiva de un bandido, la novia, el fantasma del samurái y un leñador, único testigo de los hechos.

NÚMERO 7

Senderos de gloria

Paths of Glory (Stanley Kubrick, 1957)

Es difícil elegir una sola de Kubrick. Incluso sigue siendo difícil elegir una sola película de Kubrick sobre la guerra. Pero hay una cualidad única en Senderos de gloria, que habla no solo del poder de las películas bélicas como vehículos antibélicos sino también sobre el tema de la guerra en general. Que a pesar de cuanto han cambiado los métodos del hombre para asesinar, mutilar y torturar a los largo de los años, la verdad de la inhumanidad del hombre hacia el hombre ha sido una enfermedad constante, pues el alambre de espino y la burocracia son métodos iguales para destruir la humanidad, esto es algo tan importante ahora como lo fue en el pasado.

En plena Primera Guerra Mundial, el general Boulard ordenó la conquista de una inexpugnable posición alemana. El encargado de dirigir el ataque será el coronel Dax. La toma de la colina resulta un infierno, y el regimiento emprende la retirada hacia las trincheras. El alto mando militar, irritado por la derrota, decide imponer al regimiento un terrible castigo que sirva de ejemplo a los demás soldados.

NÚMERO 6

La ley del silencio

On the Waterfront (Elia Kazan, 1954)

Brando y Kazan. Poesía urbana, cruda y desenfrenada masculinidad, un método de actuación real... la clase de película que realmente te atrae y te fuerza a trabajar todos los sentidos. Hipnótico y terrenal, lo real del cine, electrólisis de lo áspero y lo sagrado.

Terry Malloy, un exboxeador que podría haber sido un aspirante al título mundial, se ve obligado a ganarse la vida trabajando para Johnny Friendly, el jefe de la banda callejera. Pero cuando dos de los matones de Friendly asesinan brutalmente a un hombre, Terry comienza a sentirse culpable con la vida que lleva, iniciando una peligrosa lucha para derrocar el imperio del hampa.

NÚMERO 5

Iván el Terrible. Parte I

Ivan Groznyy (Sergei Eisenstein, 1944)

El acorazado Potemkin (1925) se enseña en las escuelas de cine de todo el mundo, más como un fósil que como un animal real que respira y debe diseccionarse. Míralo porque es importante. Así que los cineastas en ciernes están hartos de tanto formalismo y montaje, y raramente llegan a ver los últimos trabajos de Eisenstein, como Iván el Terrible. Pero se están perdiendo una película biográfica que va más allá que el expresionismo alemán, connotando en cada imagen las trampas del poder absoluto, con planos de rostros que afortunadamente son captados para siempre en el celuloide y una sensación creciente de paranoia estatal. El acorazado Potemkin quizá tenga las escenas clásicas, como el plato, el león y las armas, pero Iván el Terrible tiene todas esas tempranas lecciones de la infancia y nos ha dado una obra maestra.

Durante la primera parte de su reinado, Iván el Terrible enfrenta la traición de la aristocracia e incluso la de sus amigos más cercanos mientras trata de unir al pueblo ruso.

NÚMERO 4

8½ (Federico Fellini, 1963)

Quizá todos los directores solo hacen películas sobre ellos mismos. Si es así, esta película es el vértice, el zenit de todas ellas. Freud se ha vuelto italiano, pero todo lo que sube tiene que bajar y entonces se pregunta: ¿qué hace un cineasta en la crisis creativa de la mediana edad? ¿cómo se reinventa la autenticidad? Creo que la mayoría de los directores se preguntan eso a diario.

Cuando Guido Anselmi –un director de cine que ha perdido toda inspiración–, se ve incapaz de realizar una nueva película, comenzará a rememorar los sucesos y las mujeres más importantes de su vida.

NÚMERO 3

El discreto encanto de la burguesía

Le charme discret de la bourgeoisie (Luis Buñuel, 1972)

Todos conocemos el trato: un grupo de personas quieren estar juntas y hacer algo sencillo como ver una película, tomar un café, cenar. Pero nunca funciona de esa manera. Esto es lo que Buñuel hizo aquí. Dejando para el final una sola pregunta: ¿alguien en la película realmente vería la película?

Sin una trama clara, la historia se centra en seis personas de clase media y en sus intentos constantemente interrumpidos de comer juntos.

NÚMERO 2

Ladrón de bicicletas

Ladri di biciclette (Vittorio De Sica, 1948)

Todo lo que necesitas es una cámara y una gran historia. Por supuesto, encontrar actores profesionales con este tipo de seriedad y medida es difícil. Pero hay grandes cosas detrás de todo esto: esa escena, con las pilas de sábanas apiladas, esa escena lo es todo; da fe de todas las pequeñas y ocultas tragedias de lo cotidiano que ocurren a nuestro alrededor, que ignoramos en nuestra propia búsqueda de vida y lugar, que olvidamos en nuestra propia búsqueda de los ladrones de bicicletas.

En la Roma de la posguerra, Antonio, un padre sin empleo, consigue un sencillo trabajo pegando carteles a condición de que posea una bicicleta. Pero un día, un desconocido le roba la bicicleta y Antonio y su hijo Bruno comenzarán una angustiosa búsqueda por la ciudad para recuperar su preciada bicicleta y así poder seguir trabajando.

NÚMERO 1

La aventura

L'avventura (Michelangelo Antonioni, 1960)

Nunca la espera fue tan gloriosa. El tedio de posguerra meticulosamente escenificado y fotografiado, vidas vacías y sus ecos inconstantes. Esta película de aventuras es más un solemne guiño a Godot que cualquier salida o fiesta real.

Durante un viaje de placer en barco, una joven rica desaparece durante la visita a una isla. En el viaje le acompañan su novio y su mejor amiga, quienes se entregan sin descanso a la búsqueda de la desaparecida. Unidos por esta investigación, tanto en la isla como en tierra firme, ambos sentirán crecer una fuerte atracción que les lleva a una relación llena de claroscuros originados en la sombra de la amiga/amante perdida.