#Sitges2020 Crítica a Sea Fever: Dame 2 minutos y te ahorraré 93 minutos de tu vida

12/10/2020 • CARLOS DE VEGA

¿Qué puede salir mal de una película que se parece a Alien pero en alta mar, contiene homenajes a La cosa de John Carpenter y referencias a la mitología irlandesa? Lamentablemente, todo.

Crítica Sea Fever (2019)

Hermione Corfield interpreta a una joven científica que estudia el comportamiento de las profundidades del mar a bordo del pesquero irlandés Niamh Chinn Óir. Pero lo que promete ser para el espectador una aventura terrorífica en alta mar cuando un parásito se introduce en el depósito de agua del barco, acaba convirtiéndose en un ejercicio de resistencia para no quedarse dormido en la butaca.

Sea Fever presenta serios problemas de guión, con una débil estructura que da como resultado un segundo acto interminable, pues Neasa Hardiman (guionista y directora) no establece adecuadamente lo que está en juego en el primer acto, abre escasas subtramas que no llevan a ningún lado, no crea un conflicto –claro o integrado en el subtexto– en cada escena y en ocasiones los personajes dicen exactamente lo que se ve en la pantalla con el único propósito de llevar de la mano al espectador (si todavía sigue despierto). Y es una verdadera lástima, pues da la sensación de que lo que estamos viendo es un borrador y no una versión final bien pulida con varias reescrituras.

Pero el guión no es lo único que naufraga en Sea Fever, el elenco –con Hermione Corfield a la cabeza–, parece reaccionar de forma idéntica al ver un cadáver sangriento que a una manada de ballenas y recita las líneas de guión como lo haría un estudiante de instituto en un examen de Historia.

En definitiva, Sea Fever es una película plana, aburrida y fallida desde el guión, incapaz de transmitir sensación alguna al espectador excepto júbilo al ver que se encienden las luces de la sala y aparecen los títulos de crédito en la pantalla.

#Sitges2020 Crítica a Sea Fever: Dame 2 minutos y te ahorraré 93 minutos de tu vida

12/10/2020 • CARLOS DE VEGA

¿Qué puede salir mal de una película que se parece a Alien pero en alta mar, contiene homenajes a La cosa de John Carpenter y referencias a la mitología irlandesa? Lamentablemente, todo.

Crítica Sea Fever (2019)

Hermione Corfield interpreta a una joven científica que estudia el comportamiento de las profundidades del mar a bordo del pesquero irlandés Niamh Chinn Óir. Pero lo que promete ser para el espectador una aventura terrorífica en alta mar cuando un parásito se introduce en el depósito de agua del barco, acaba convirtiéndose en un ejercicio de resistencia para no quedarse dormido en la butaca.

Sea Fever presenta serios problemas de guión, con una débil estructura que da como resultado un segundo acto interminable, pues Neasa Hardiman (guionista y directora) no establece adecuadamente lo que está en juego en el primer acto, abre escasas subtramas que no llevan a ningún lado, no crea un conflicto –claro o integrado en el subtexto– en cada escena y en ocasiones los personajes dicen exactamente lo que se ve en la pantalla con el único propósito de llevar de la mano al espectador (si todavía sigue despierto). Y es una verdadera lástima, pues da la sensación de que lo que estamos viendo es un borrador y no una versión final bien pulida con varias reescrituras.

Pero el guión no es lo único que naufraga en Sea Fever, el elenco –con Hermione Corfield a la cabeza–, parece reaccionar de forma idéntica al ver un cadáver sangriento que a una manada de ballenas y recita las líneas de guión como lo haría un estudiante de instituto en un examen de Historia.

En definitiva, Sea Fever es una película plana, aburrida y fallida desde el guión, incapaz de transmitir sensación alguna al espectador excepto júbilo al ver que se encienden las luces de la sala y aparecen los títulos de crédito en la pantalla.