#Sitges2020 Crítica a The Pale Door: ¿Por qué tuve que ver esto?

10/10/2020 • JOSE SANCHEZ

Y llegó ese momento anticlimático que toda edición de Sitges tiene que tener, en donde miras directamente a los ojos del espíritu kármico del cine y le dices: «me debes una tío».

The Pale Door crítica Sitges 2020

Pero seamos constructivos. El filme empieza con unos créditos iniciales muy chulos y originales –no es ningún tipo de broma sutil-. Lo que parecía anticipar un tributo a los weird tales del oeste de los años veinte con un encanto retro se acaba justamente ahí.

The Pale Door , sigue la historia de los hermanos Dalton –¿referencia o cachondeo?- unidos por la muerte de sus padres cuando eran unos niños. De adultos, el mayor de ellos Ducan, es el líder de un grupo de forajidos. Casualidades de la vida Jake –el menor- se les unirá a ellos para un robo en donde el supuesto botín no será lo que esperaban. Por el camino tendremos diálogos incomprensibles, momentos anticlimáticos, rodeos innecesarios y unas profundas ganas de asesinar a cada uno de los personajes.

El intento se evidencia claramente. Probablemente en la cabeza de Aaron B. Koontz todo era mucho más «cool». Unimos cine del oeste y brujería. ¿Qué puede fallar? Pues mucho nos tememos. Trabajos como este ensalzan cintas como la genial Bone tomahawk (S. Craig Zahler, 2015) o Abierto hasta el amanecer (Robert Rodriguez, 1996) – referencias que seguro tuvo en su cabeza el director – y nos hace darnos cuenta de lo difícil que puede llegar a ser la mezcla de géneros o hacer entretenido los tropos de la serie B.

Para los amantes de este tipo de cine, The Pale Door se quedará bastante corta en cuanto al festival de vísceras, desmembramientos y sangre; y para los que busquen cintas que no se tomen es serio a si misma o que directamente sean una parodia, tampoco lo tendrán fácil.

El hecho de que un grupo de personas se tomara en serio el trabajo y diera este resultado final es lo más inquietante del filme.

#Sitges2020 Crítica a The Pale Door: ¿Por qué tuve que ver esto?

10/10/2020 • JOSE SANCHEZ

Y llegó ese momento anticlimático que toda edición de Sitges tiene que tener, en donde miras directamente a los ojos del espíritu kármico del cine y le dices: «me debes una tío».

The Pale Door crítica Sitges 2020

Pero seamos constructivos. El filme empieza con unos créditos iniciales muy chulos y originales –no es ningún tipo de broma sutil-. Lo que parecía anticipar un tributo a los weird tales del oeste de los años veinte con un encanto retro se acaba justamente ahí.

The Pale Door , sigue la historia de los hermanos Dalton –¿referencia o cachondeo?- unidos por la muerte de sus padres cuando eran unos niños. De adultos, el mayor de ellos Ducan, es el líder de un grupo de forajidos. Casualidades de la vida Jake –el menor- se les unirá a ellos para un robo en donde el supuesto botín no será lo que esperaban. Por el camino tendremos diálogos incomprensibles, momentos anticlimáticos, rodeos innecesarios y unas profundas ganas de asesinar a cada uno de los personajes.

El intento se evidencia claramente. Probablemente en la cabeza de Aaron B. Koontz todo era mucho más «cool». Unimos cine del oeste y brujería. ¿Qué puede fallar? Pues mucho nos tememos. Trabajos como este ensalzan cintas como la genial Bone tomahawk (S. Craig Zahler, 2015) o Abierto hasta el amanecer (Robert Rodriguez, 1996) – referencias que seguro tuvo en su cabeza el director – y nos hace darnos cuenta de lo difícil que puede llegar a ser la mezcla de géneros o hacer entretenido los tropos de la serie B.

Para los amantes de este tipo de cine, The Pale Door se quedará bastante corta en cuanto al festival de vísceras, desmembramientos y sangre; y para los que busquen cintas que no se tomen es serio a si misma o que directamente sean una parodia, tampoco lo tendrán fácil.

El hecho de que un grupo de personas se tomara en serio el trabajo y diera este resultado final es lo más inquietante del filme.