El terror elevado y el desprecio de Ari Aster al género

27/02/2020 · Alicia Rebollo


Si eres un verdadero fan del terror, es posible que desde hace unos años hayas escuchado el término terror elevado. En Nightmares nos caracterizamos por ser un equipo con opiniones muy diversas, pero en esta ocasión voy a hablar en termino personal ya que, al igual que a muchos fans del género, a mi también me produce bastante rechazo –por decirlo de forma más educada– el elevated horror.

El terror elevado y el desprecio de Ari Aster al género

27/02/2020 · Alicia Rebollo


Si eres un verdadero fan del terror, es posible que desde hace unos años hayas escuchado el término terror elevado. En Nightmares nos caracterizamos por ser un equipo con opiniones muy diversas, pero en esta ocasión voy a hablar en termino personal ya que, al igual que a muchos fans del género, a mi también me produce bastante rechazo –por decirlo de forma más educada– el elevated horror.

Déjame salir (2017)
Déjame salir (2017)

Pero ¿qué es el terror elevado? Pues bien, no hay una definición exacta, pero podría decirse que son películas de terror que destacan por presuntamente ser de una inteligencia superior, con temáticas más complejas y con mensajes que subyacen dentro del propio filme, o lo que es lo mismo, películas que tratan de mostrar que el filme «no solo es una película de terror, sino que es algo más».

Cuando veo una película que claramente podría considerarse dentro de este terror elevado, la sensación que siempre me da es que el director no se siente cómodo con el género, que en cierta forma le avergüenza hacer una película de terror y que necesita cargarla con drama o con un mensaje o moraleja para que los demás vean que sus películas tienen un cierto estatus, desligándose de filmes comerciales como The Conjuring, Insidious, Oculus, etc…

It Follows silla de ruedas
It Follows (2014)

Obviando totalmente la carga intelectual o el mensaje que quiera trasmitir la película, ya que es totalmente normal que los amantes del género busquen nuevas formas de ver terror. Lo malo –por decirlo de alguna forma– de la etiqueta elevated horror, son las connotaciones negativas que tiene con el propio género. Los amantes del terror llevamos años luchando porque se reconozca al género, porque se valoren estas películas y porque las personas entiendan de una vez que hacer cine de terror es tanto o más complejo que hacer un drama. Es cierto que ya estamos cansados (o no, que por algo seguimos pidiendo estas películas) de los jump-scares y que buscamos un terror un poco más psicológico o al menos diferente y que eso es algo que tenemos que valorar en este tiempo, pero algo totalmente diferente es sentirse avergonzado por hacer cine de terror o porque te guste el terror.

Es inevitable hablar del terror elevado y no mencionar a Ari Aster (Hereditary, Midsommar) ya que es su mayor exponente. Aunque personalmente a mi me encantó Hereditary, ya se podía intuir lo que el cineasta quería hacer con el género –algo que terminó explotando en Midsommar–, de hecho, Aster en una entrevista con ScreenCrush confesó haber sido «cuidadoso para no llamarla [a Hereditaryen ningún momento película de terror, ni a la gente del equipo ni a la gente a la que hacía el pitching» y además reconoció que prefería que se describiese a la película como «una tragedia familiar que deriva en una pesadilla».

¿Qué nos dice esto? Que Ari Aster no se aleja de ser uno más de los críticos de los Oscar que consideran que una película de terror no es lo suficientemente válida como para estar nominada a mejor película. O al menos, esa es la sensación que a mi personalmente me transmite el cineasta con sus palabras.

Midsommar (2019)
Midsommar (2019)

Pero ¿qué pasa? Pues que los críticos todos los años se enorgullecen y celebran que se estrenen un par de películas de terror que no utilicen las estrategias –para ellos– «baratas» del cine de terror como los jump-scares y que tengan un mensaje social (contra el racismo, contra el patriarcado, etc), menospreciando con esto, todas las demás películas del género que a pesar de ser buenas y tener un mensaje no tan explícito como podría tenerlo una de Ari Aster, no consiguen tener la etiqueta de terror elevado que se podría decir que es una especie de sello de calidad para aquellas personas y cineastas que en el fondo se avergüenzan del género.

La bruja (2015)
La bruja (2015)

El cine de terror siempre ha sido vapuleado por la crítica que considera a estos filmes como vulgares, porque «tan solo apelan a los sentimientos del espectador», como si esto no fuese sumamente difícil. Ni se han parado a apreciar la complejidad que requiere crear una película desde cero que se basa exclusivamente en generar tensión, desasosiego, intranquilidad y miedo a través de los encuadres, el ritmo, la fotografía, el montaje y la banda sonora, como si fuese un «arte menor» el crear secuencias enteras que te ponen la piel de gallina, simplemente mostrándote un pasillo oscuro y como el personaje principal va caminando por él, como si no tuviese ningún mérito que los espectadores consigan retener en su cerebro escenas enteras que les han traumatizado de por vida.

Si hiciésemos un repaso a las criticas malas que han recibido las películas de terror ni Psicosis ni El resplandor se salvan de haber sido menospreciadas.

Midsommar - Ari Aster
Midsommar (2019)

Tú no has reinventado nada

Con el estreno de Midsommar muchos fueron los «expertos» que alegaron que Ari Aster con este filme había «reinventado, redefinido y modernizado el cine de terror» como si el género no se estuviese reinventando constantemente y como si lo que hizo Aster no lo hubiesen hecho otros cineastas antes.

Si nos ponemos a pensar, ¿cuántas veces has oído que una película de terror ha reinventado el género? Pues ya te lo digo yo: en 2019 fue Nosotros, en 2018 fue Hereditary, en 2017 fue Déjame salir, en 2015  fue La bruja, el 2014 fue It Follows y así podría seguir hasta los años 40, ¿por qué? Porque el género se está reinventando constantemente y porque lo que han hecho estos cineastas es lo mismo que tantísimos otros hicieron antes.

Pero claro, lo que más gusta de estas películas son las alegorías al racismo (Déjame salir), al patriarcado (La bruja), los peligros de las enfermedades sexuales (It Follows), las relaciones tóxicas (Midsommar) o las familias desestructuradas (Hereditary). Pues bien, si pensabas que estas eran las únicas películas con carga simbólica y un mensaje potente, no has visto nada.

Nosotros (2019)
Nosotros (2019)

Ya en los años 20, 30 y 40 se pudo ver esto con las primeras adaptaciones cinematográficas de clásicos de la literatura: Drácula (los deseos sexuales), Frankenstein (el miedo al avance de la ciencia), las películas sobre invasiones de otras razas retrataron el miedo nuclear, los slasher de los 70 hablaban sobre el patriarcado (la única que merecía sobrevivir era la chica pura y virginal), La noche de los muertos vivientes estaba protagonizada por Duane Jones, Society era una critica a los ricos y a la élite, Dawn of the Dead es una metáfora sobre el capitalismo, hasta en Oculus puedes ver el trasfondo de una familia desestructurada (el padre un borracho empedernido, la mujer sometida totalmente a él, el hermano medio loco y la protagonista hecha polvo y traumatizada, sin el espejo maldito ya de por si, te daba mal rollo estar en esa casa por los dos descerebrados que cuidaban a los niños). Pero esto son solo algunos ejemplos, hay muchísimo más, tantos como años tiene el cine, porque repito, Ari Aster no ha reinventado nada.

Oculus (2013)
Oculus (2013)

El terror elevado es absurdo

Hablar de drama elevado, o thriller elevado suena absurdo, ¿verdad? Pues así suena el terror elevado, pero es que con los géneros «inferiores» esto lleva pasando años, un claro ejemplo es el western.

Citando a André Bazin en relación con el superwestern, podríamos definir a una película de terror elevado o superterror como «un filme que tiene vergüenza de no ser más que él mismo y busca justificar su existencia con algún valor extrínseco al género y que se supone que le enriquece, ya sea de orden estético, sociológico, moral, psicológico, político o erótico».

El motivo por el que no existe el superdrama o drama elevado es porque se considera que este género ya es de por sí «superior» simplemente por abordar estas cuestiones morales, sociológicas, políticas, etc… Con esto solo queda claro el absurdo que es discriminar géneros y volvernos clasistas con ellos.

Expediente Warren - The Conjuring (2013)
Expediente Warren - The Conjuring (2013)

Aunque haya muchas películas catalogadas de terror elevado como Déjame salir o Nosotros, me veo en la obligación de diferenciar estas películas de filmes como Midsommar. Jordan Pelee es un cineasta que se enorgullece del género, que lo ha reivindicado y que apuesta por él y porque se le valore como merece. En películas como Déjame salir aunque ves claramente la intención crítica del cineasta con el racismo estadounidense, la película sigue siendo una película de terror que basa todo su argumento en una premisa terrorífica: utilizar cuerpos de negros para hacer que los blancos vivan más tiempo, recordemos «el negro está de moda».

Daniel Kaluuya y Jordan Peele durante el rodaje de Get Out
Daniel Kaluuya y Jordan Peele

En Midsommar –y no me malinterpretes, Aster es un magnifico cineasta y Midsommar es una gran película– todo el filme gira en torno a una relación tóxica y a cómo una chica siente que su novio pasa de ella para luego de casualidad una secta se lo cargue siguiendo sus órdenes, la secta está allí de paso y es un mero accesorio más del filme que parece utilizar la etiqueta de terror para vender más entradas, y sí, Midsommar tiene imágenes realmente impactantes, la secta da muy mal rollo, pero… piénsalo bien, ¿realmente Midsommar va sobre la secta o sobre la pareja tóxica que la protagoniza? Y si realmente va sobre la pareja, ¿es una película de terror? ¿Ari Aster se ve en la obligación de explicarnos toda su relación tóxica para «elevar» su película? Yo tengo clara la respuesta y por supuesto esta es solo mi opinión personal.

Déjame salir (2017)
It Follows silla de ruedas
Midsommar (2019)
La bruja (2015)
Midsommar - Ari Aster
Oculus (2013)
Expediente Warren - The Conjuring (2013)
Society Brian Yuzna
Nosotros (2019)
Daniel Kaluuya y Jordan Peele durante el rodaje de Get Out

Pero ¿qué es el terror elevado? Pues bien, no hay una definición exacta, pero podría decirse que son películas de terror que destacan por presuntamente ser de una inteligencia superior, con temáticas más complejas y con mensajes que subyacen dentro del propio filme, o lo que es lo mismo, películas que tratan de mostrar que el filme «no solo es una película de terror, sino que es algo más».

Cuando veo una película que claramente podría considerarse dentro de este terror elevado, la sensación que siempre me da es que el director no se siente cómodo con el género, que en cierta forma le avergüenza hacer una película de terror y que necesita cargarla con drama o con un mensaje o moraleja para que los demás vean que sus películas tienen un cierto estatus, desligándose de filmes comerciales como The Conjuring, Insidious, Oculus, etc…

Obviando totalmente la carga intelectual o el mensaje que quiera trasmitir la película, ya que es totalmente normal que los amantes del género busquen nuevas formas de ver terror. Lo malo –por decirlo de alguna forma– de la etiqueta elevated horror, son las connotaciones negativas que tiene con el propio género. Los amantes del terror llevamos años luchando porque se reconozca al género, porque se valoren estas películas y porque las personas entiendan de una vez que hacer cine de terror es tanto o más complejo que hacer un drama. Es cierto que ya estamos cansados (o no, que por algo seguimos pidiendo estas películas) de los jump-scares y que buscamos un terror un poco más psicológico o al menos diferente y que eso es algo que tenemos que valorar en este tiempo, pero algo totalmente diferente es sentirse avergonzado por hacer cine de terror o porque te guste el terror.

Es inevitable hablar del terror elevado y no mencionar a Ari Aster (Hereditary, Midsommar) ya que es su mayor exponente. Aunque personalmente a mi me encantó Hereditary, ya se podía intuir lo que el cineasta quería hacer con el género –algo que terminó explotando en Midsommar–, de hecho, Aster en una entrevista con ScreenCrush confesó haber sido «cuidadoso para no llamarla [a Hereditaryen ningún momento película de terror, ni a la gente del equipo ni a la gente a la que hacía el pitching» y además reconoció que prefería que se describiese a la película como «una tragedia familiar que deriva en una pesadilla».

¿Qué nos dice esto? Que Ari Aster no se aleja de ser uno más de los críticos de los Oscar que consideran que una película de terror no es lo suficientemente válida como para estar nominada a mejor película. O al menos, esa es la sensación que a mi personalmente me transmite el cineasta con sus palabras.

Pero ¿qué pasa? Pues que los críticos todos los años se enorgullecen y celebran que se estrenen un par de películas de terror que no utilicen las estrategias –para ellos– «baratas» del cine de terror como los jump-scares y que tengan un mensaje social (contra el racismo, contra el patriarcado, etc), menospreciando con esto, todas las demás películas del género que a pesar de ser buenas y tener un mensaje no tan explícito como podría tenerlo una de Ari Aster, no consiguen tener la etiqueta de terror elevado que se podría decir que es una especie de sello de calidad para aquellas personas y cineastas que en el fondo se avergüenzan del género.

El cine de terror siempre ha sido vapuleado por la crítica que considera a estos filmes como vulgares, porque «tan solo apelan a los sentimientos del espectador», como si esto no fuese sumamente difícil. Ni se han parado a apreciar la complejidad que requiere crear una película desde cero que se basa exclusivamente en generar tensión, desasosiego, intranquilidad y miedo a través de los encuadres, el ritmo, la fotografía, el montaje y la banda sonora, como si fuese un «arte menor» el crear secuencias enteras que te ponen la piel de gallina, simplemente mostrándote un pasillo oscuro y como el personaje principal va caminando por él, como si no tuviese ningún mérito que los espectadores consigan retener en su cerebro escenas enteras que les han traumatizado de por vida.

Si hiciésemos un repaso a las criticas malas que han recibido las películas de terror ni Psicosis ni El resplandor se salvan de haber sido menospreciadas.

Tú no has reinventado nada

Con el estreno de Midsommar muchos fueron los «expertos» que alegaron que Ari Aster con este filme había «reinventado, redefinido y modernizado el cine de terror» como si el género no se estuviese reinventando constantemente y como si lo que hizo Aster no lo hubiesen hecho otros cineastas antes.

Si nos ponemos a pensar, ¿cuántas veces has oído que una película de terror ha reinventado el género? Pues ya te lo digo yo: en 2019 fue Nosotros, en 2018 fue Hereditary, en 2017 fue Déjame salir, en 2015  fue La bruja, el 2014 fue It Follows y así podría seguir hasta los años 40, ¿por qué? Porque el género se está reinventando constantemente y porque lo que han hecho estos cineastas es lo mismo que tantísimos otros hicieron antes.

Pero claro, lo que más gusta de estas películas son las alegorías al racismo (Déjame salir), al patriarcado (La bruja), los peligros de las enfermedades sexuales (It Follows), las relaciones tóxicas (Midsommar) o las familias desestructuradas (Hereditary). Pues bien, si pensabas que estas eran las únicas películas con carga simbólica y un mensaje potente, no has visto nada.

Ya en los años 20, 30 y 40 se pudo ver esto con las primeras adaptaciones cinematográficas de clásicos de la literatura: Drácula (los deseos sexuales), Frankenstein (el miedo al avance de la ciencia), las películas sobre invasiones de otras razas retrataron el miedo nuclear, los slasher de los 70 hablaban sobre el patriarcado (la única que merecía sobrevivir era la chica pura y virginal), La noche de los muertos vivientes estaba protagonizada por Duane Jones, Society era una critica a los ricos y a la élite, Dawn of the Dead es una metáfora sobre el capitalismo, hasta en Oculus puedes ver el trasfondo de una familia desestructurada (el padre un borracho empedernido, la mujer sometida totalmente a él, el hermano medio loco y la protagonista hecha polvo y traumatizada, sin el espejo maldito ya de por si, te daba mal rollo estar en esa casa por los dos descerebrados que cuidaban a los niños). Pero esto son solo algunos ejemplos, hay muchísimo más, tantos como años tiene el cine, porque repito, Ari Aster no ha reinventado nada.

El terror elevado es absurdo

Hablar de drama elevado, o thriller elevado suena absurdo, ¿verdad? Pues así suena el terror elevado, pero es que con los géneros «inferiores» esto lleva pasando años, un claro ejemplo es el western.

Citando a André Bazin en relación con el superwestern, podríamos definir a una película de terror elevado o superterror como «un filme que tiene vergüenza de no ser más que él mismo y busca justificar su existencia con algún valor extrínseco al género y que se supone que le enriquece, ya sea de orden estético, sociológico, moral, psicológico, político o erótico».

El motivo por el que no existe el superdrama o drama elevado es porque se considera que este género ya es de por sí «superior» simplemente por abordar estas cuestiones morales, sociológicas, políticas, etc… Con esto solo queda claro el absurdo que es discriminar géneros y volvernos clasistas con ellos.

Aunque haya muchas películas catalogadas de terror elevado como Déjame salir o Nosotros, me veo en la obligación de diferenciar estas películas de filmes como Midsommar. Jordan Pelee es un cineasta que se enorgullece del género, que lo ha reivindicado y que apuesta por él y porque se le valore como merece. En películas como Déjame salir aunque ves claramente la intención crítica del cineasta con el racismo estadounidense, la película sigue siendo una película de terror que basa todo su argumento en una premisa terrorífica: utilizar cuerpos de negros para hacer que los blancos vivan más tiempo, recordemos «el negro está de moda».

En Midsommar –y no me malinterpretes, Aster es un magnifico cineasta y Midsommar es una gran película– todo el filme gira en torno a una relación tóxica y a cómo una chica siente que su novio pasa de ella para luego de casualidad una secta se lo cargue siguiendo sus órdenes, la secta está allí de paso y es un mero accesorio más del filme que parece utilizar la etiqueta de terror para vender más entradas, y sí, Midsommar tiene imágenes realmente impactantes, la secta da muy mal rollo, pero… piénsalo bien, ¿realmente Midsommar va sobre la secta o sobre la pareja tóxica que la protagoniza? Y si realmente va sobre la pareja, ¿es una película de terror? ¿Ari Aster se ve en la obligación de explicarnos toda su relación tóxica para «elevar» su película? Yo tengo clara la respuesta y por supuesto esta es solo mi opinión personal.