Una "reflexión" sobre el torture-porn

07/02/2020 · Alicia Rebollo


David Edelstein acuñó en 2006 este término que tanto revuelo ha causado entre críticos y espectadores, para clasificar a películas como Saw (James Wan, 2004), Hostel (Eli Roth, 2005) o Wolf Creek (Nathan Phillips & Cassandra Magrath, 2005). El crítico definía a estas películas como «tan cruelmente nihilistas que obligan a suspender por completo los juicios morales».

Y es que el torture-porn hace referencia a todas esas películas que se basan, prácticamente por completo, en recrearse en escenas de violencia explicitas, en las cuales a menudo se muestran desnudos o hay un erotismo latente.

Saw (2004)
Saw (2004)

Inicios del torture-porn

Aunque se suele considerar a Saw la primera torture-porn americana, lo cierto es que este filme al menos trataba de justificar las escenas de violencia con un mensaje que hablaba sobre que estas personas no se merecían la oportunidad de vivir, ya fuese porque se autolesionaban, se drogaban, eran unos delincuentes… El motivo que llevaba al asesino a poner a prueba a sus víctimas parecía ser coherente desde la psique del mismo y (al menos en la primera entrega de la franquicia) les daba la oportunidad de sobrevivir.

No obstante, cuando un año después llegó Hostel a la gran pantalla, esta película no tenía nada que ver con Saw. Aunque si bien ambas contienen violencia y gore, el móvil en cada película era muy diferente. En Hostel un grupo de multimillonarios aburridos, que no saben qué hacer con su vida se dedican a torturar a personas simplemente por el propio placer que les produce esto.

A pesar de que no era la primera vez que se proyectaban imágenes tan grotescas, debido a que el torture-porn llegó en una época en la que veníamos del Cine mondo y del Ero-guro, lo cierto es que (a escala global) nunca se criticó tanto un subgénero del cine de terror como este.

Hostel (2005)
Hostel (2005)

El cine después del 11-S

Como este cine vino principalmente de Estados Unidos, hay que posicionarse un poco en el contexto en el que estábamos en este tiempo. Las secuelas que produjo el 11-S ya se estaban comenzando a reflejar en el cine, especialmente en el de terror. Además, en 2003 se filtraron imágenes de abuso y tortura de prisioneros encarcelados en la prisión de Abu Ghraib en Irak por los militares estadounidenses, algo que causó un gran revuelo a escala internacional y que hizo que acusaran a la policía norteamericana de excederse de sobremanera con los presos. Varios altos cargos fueron condenados a prisión, y en 2006 Donal Rumsfeld fue destituido del cargo de secretario de defensa siendo acusado de «simbolizar no solo el fracaso de la guerra, sino la arrogancia y la ausencia de responsabilidades».

Algunos de los abusos que tenían lugar en Abu Ghraib eran: orinar sobre los presos, verterles ácido fosfórico, abuso sexual y violación entre muchas otras formas de tortura; todo ello fotografiado por los militares. Muchos de estos actos fueron filtrados a la prensa lo que hizo que cualquier persona con una simple búsqueda en Internet pudiese ver estos terribles actos.

Shintaro Kago
Shintaro Kago

A raíz de esto, Edelstein sugirió que la cobertura mediática que le dieron a estas imágenes ayudó a alentar a la población a consumir esta clase de contenido. Podría parecer que esta reflexión es básica o superficial y que las personas teniendo acceso a material real de tortura no vería necesario buscar este mismo contenido en la ficción, pero lo cierto es que somos mucho más simples de lo que parecemos.

Se puede comprobar que el cine funciona como una especie de escala de Ritcher, la sociedad traslada su malestar y sus miedos al séptimo arte como una forma de liberación o expresión de esos miedos. Esto se ha podido ver en todos los géneros cinematográficos, pero especialmente en el cine de terror.

Perro mundo (1962)
Perro mundo (1962)

El cine de terror norteamericano cambió por completo tras el atentado terrorista del 11-S. El pánico que desató a escala global estos atentados mostró el horror que el ser humano es capaz de provocar, algo que hizo que las películas quisiesen explotar la violencia, el sadismo y el gore como una forma de representación de nuestros mayores miedos:

«Los yihadistas hicieron lo impensable […] La realidad demostró que se puede crear un gran impacto psicológico y un gran daño físico y material con medios relativamente sencillos […] Se abre un mundo de posibilidades en donde la psicología más oscura del ser humano queda reflejada en este tipo de cine», señaló Antonio José Navarro.

Estas películas siempre tenían algo en común: el mal triunfaba. No había un sistema que protegiese a las víctimas, o bien porque era corrupto (Hostel) o bien porque no eran capaces de conseguir mantener el orden (Saw). Claro reflejo de lo que sintió la sociedad norteamericana con estos atentados.

Una reflexión sobre el torture-porn
Eli Roth durante el rodaje de Hostel (2004)

Auge del torture-porn

El éxito de taquilla que obtuvieron estos filmes sorprendió a todos los críticos. Aunque el torture-porn se originó en producciones norteamericanas, este subgénero estaba triunfando en todo el mundo. Las películas eran baratas de hacer porque no requerían de lugares o escenarios caros y porque las estrellas de los filmes no eran actores conocidos que requirieran grandes salarios.

Recaudación mundial en millones de dólares

104M

Saw (2004)

82M

Hostel (2005)

148M

Saw II (2005)

Fuentes: The Numbers / Box Office Mojo

Además, la industria de los Estados Unidos al percatarse de la creciente popularidad del cine asiático extremo entre el público y los directores, ha explotado esta influencia, rehaciendo películas asiáticas, pero siendo mucho más explícitas. Eli Roth es uno de los directores que reconoce esta deuda con el cine asiático, algo que hizo que en Hostel rindiese un homenaje al famoso director de terror japonés Takashi Miike al tener un pequeño cameo en su filme.

Takashi Miike en Hostel (2004)
Takashi Miike en Hostel (2004)

El mismo Roth habló sobre el torture-porn y sobre su película Hostel en una entrevista en Ain’t It Cool News en 2007:

«Lo que hace es desacreditar la película. Cuando miras pornografía, la miras, la acabas y eso es todo. Creo que esto habla más de la crítica que de la propia película. Muestra una falta de comprensión y capacidad para entender y apreciar una película de terror como algo más. La sangre los ciega ante cualquier inteligencia que se requiera para hacer la película. Y creo que el término pornografía de tortura realmente dice más sobre la comprensión limitada de los críticos que de la película», aseguró el cineasta.

Eli Roth
Eli Roth

Asimismo, Eli Roth expuso que «la violencia» en las películas ciega a las personas a entender el verdadero significado que tiene el filme. Esto mismo ya ocurrió con Saló o los 120 días de Sodoma (1975) de Pier Paolo Pasolini y con La noche de los muertos vivientes (1968) de George A. Romero:

Como Dawn of the Dead (Zack Snyder, 2004), la violencia cegó a las personas, y 30 años después la ven como una alegoría de que Estados Unidos se canibaliza a sí mismo, se convierte en un gran centro comercial y las personas serían estos consumidores sin sentido.

El cineasta aseguró que muchos soldados de la guerra de Irak le escribían diciendo que la película que más veían era Hostel, aunque pueda parecer raro, Roth asegura que ver esta clase de filmes suponía un cierto alivió en estas personas. Mientras veían esta película se les permitía expresar sus sentimientos, dejar su miedo salir y humanizarse después de todo lo que habían tenido que pasar, y si lo pensamos esto tiene mucho sentido.

Saló o los 100 días de Sodoma (1975)
Saló o los 100 días de Sodoma (1975)

No obstante, con Hostel 2 (2007) se comenzó a ver el declive de estas películas. Mientras que la primera entrega recaudó 82 millones de dólares en todo el mundo, la segunda parte solo llego a los 35 millones y Hostel: Part III (2011) no llegó a recuperar ni uno solo de los 6 millones de presupuesto. Actualmente, los amantes del género parece que se han alejado de este subgénero, optando por producciones más psicológicas, no tan explícitas o al menos que no basen exclusivamente su argumento en la violencia. Esto podría reflejar lo que los críticos ya habían vaticinado, y es que la demanda de películas de terror refleja los miedos de la sociedad.

Recaudación mundial en millones de dólares

35M

Hostel 2 (2007)

68M

Saw VI (2009)

0M

Hostel: Part III (2011)

Fuentes: The Numbers / Box Office Mojo

Nuestra opinión personal sobre todo esto es bastante parecida a la de Eli Roth. Muchos críticos se empeñan en escandalizarse ante escenas de brutal violencia o ante el erotismo que pueda tener una película de terror, sin ni siquiera fijarse en lo que nos rodea. Ya se ha hablado mucho sobre la violencia en los videojuegos y en las películas que según algunos pueden desencadenar actos violentos en la población, pero ni nos planteamos que la sociedad y el mundo real pueda ser peor que la ficción, haciendo referencia a la ya famosa frase «la realidad supera a la ficción», en este caso nosotros la reformularíamos por «la realidad es la premisa de la ficción» o lo que es lo mismo, la realidad configura o influye en la ficción.

Inicio del torture-porn

Aunque se suele considerar a Saw la primera torture-porn americana, lo cierto es que este filme al menos trataba de justificar las escenas de violencia con un mensaje que hablaba sobre que estas personas no se merecían la oportunidad de vivir, ya fuese porque se autolesionaban, se drogaban, eran unos delincuentes… El motivo que llevaba al asesino a poner a prueba a sus víctimas parecía ser coherente desde la psique del mismo y (al menos en la primera entrega de la franquicia) les daba la oportunidad de sobrevivir.

No obstante, cuando un año después llegó Hostel a la gran pantalla, esta película no tenía nada que ver con Saw. Aunque si bien ambas contienen violencia y gore, el móvil en cada película era muy diferente. En Hostel un grupo de multimillonarios aburridos, que no saben qué hacer con su vida se dedican a torturar a personas simplemente por el propio placer que les produce esto.

A pesar de que no era la primera vez que se proyectaban imágenes tan grotescas, debido a que el torture-porn llegó en una época en la que veníamos del Cine mondo y del Ero-guro, lo cierto es que (a escala global) nunca se criticó tanto un subgénero del cine de terror como este.

El cine después del 11-S

Como este cine vino principalmente de Estados Unidos, hay que posicionarse un poco en el contexto en el que estábamos en este tiempo. Las secuelas que produjo el 11-S ya se estaban comenzando a reflejar en el cine, especialmente en el de terror. Además, en 2003 se filtraron imágenes de abuso y tortura de prisioneros encarcelados en la prisión de Abu Ghraib en Irak por los militares estadounidenses, algo que causó un gran revuelo a escala internacional y que hizo que acusaran a la policía norteamericana de excederse de sobremanera con los presos. Varios altos cargos fueron condenados a prisión, y en 2006 Donal Rumsfeld fue destituido del cargo de secretario de defensa siendo acusado de «simbolizar no solo el fracaso de la guerra, sino la arrogancia y la ausencia de responsabilidades».

Algunos de los abusos que tenían lugar en Abu Ghraib eran: orinar sobre los presos, verterles ácido fosfórico, abuso sexual y violación entre muchas otras formas de tortura; todo ello fotografiado por los militares. Muchos de estos actos fueron filtrados a la prensa lo que hizo que cualquier persona con una simple búsqueda en Internet pudiese ver estos terribles actos.

A raíz de esto, Edelstein sugirió que la cobertura mediática que le dieron a estas imágenes ayudó a alentar a la población a consumir esta clase de contenido. Podría parecer que esta reflexión es básica o superficial y que las personas teniendo acceso a material real de tortura no vería necesario buscar este mismo contenido en la ficción, pero lo cierto es que somos mucho más simples de lo que parecemos.

Se puede comprobar que el cine funciona como una especie de escala de Ritcher, la sociedad traslada su malestar y sus miedos al séptimo arte como una forma de liberación o expresión de esos miedos. Esto se ha podido ver en todos los géneros cinematográficos, pero especialmente en el cine de terror.

El cine de terror norteamericano cambió por completo tras el atentado terrorista del 11-S. El pánico que desató a escala global estos atentados mostró el horror que el ser humano es capaz de provocar, algo que hizo que las películas quisiesen explotar la violencia, el sadismo y el gore como una forma de representación de nuestros mayores miedos:

«Los yihadistas hicieron lo impensable […] La realidad demostró que se puede crear un gran impacto psicológico y un gran daño físico y material con medios relativamente sencillos […] Se abre un mundo de posibilidades en donde la psicología más oscura del ser humano queda reflejada en este tipo de cine», señaló Antonio José Navarro.

Estas películas siempre tenían algo en común: el mal triunfaba. No había un sistema que protegiese a las víctimas, o bien porque era corrupto (Hostel) o bien porque no eran capaces de conseguir mantener el orden (Saw). Claro reflejo de lo que sintió la sociedad norteamericana con estos atentados.

El éxito en taquilla del torture-porn

El éxito de taquilla que obtuvieron estos filmes sorprendió a todos los críticos. Aunque el torture-porn se originó en producciones norteamericanas, este subgénero estaba triunfando en todo el mundo. Las películas eran baratas de hacer porque no requerían de lugares o escenarios caros y porque las estrellas de los filmes no eran actores conocidos que requirieran grandes salarios.

Además, la industria de los Estados Unidos al percatarse de la creciente popularidad del cine asiático extremo entre el público y los directores, ha explotado esta influencia, rehaciendo películas asiáticas, pero siendo mucho más explícitas. Eli Roth es uno de los directores que reconoce esta deuda con el cine asiático, algo que hizo que en Hostel rindiese un homenaje al famoso director de terror japonés Takashi Miike al tener un pequeño cameo en su filme.

El mismo Roth habló sobre el torture-porn y sobre su película Hostel en una entrevista en Ain’t It Cool News en 2007:

«Lo que hace es desacreditar la película. Cuando miras pornografía, la miras, la acabas y eso es todo. Creo que esto habla más de la crítica que de la propia película. Muestra una falta de comprensión y capacidad para entender y apreciar una película de terror como algo más. La sangre los ciega ante cualquier inteligencia que se requiera para hacer la película. Y creo que el término pornografía de tortura realmente dice más sobre la comprensión limitada de los críticos que de la película», aseguró el cineasta.

Asimismo, Eli Roth expuso que «la violencia» en las películas ciega a las personas a entender el verdadero significado que tiene el filme. Esto mismo ya ocurrió con Saló o los 120 días de Sodoma (1975) de Pier Paolo Pasolini y con La noche de los muertos vivientes (1968) de George A. Romero:

Como Dawn of the Dead (Zack Snyder, 2004), la violencia cegó a las personas, y 30 años después la ven como una alegoría de que Estados Unidos se canibaliza a sí mismo, se convierte en un gran centro comercial y las personas serían estos consumidores sin sentido.

El cineasta aseguró que muchos soldados de la guerra de Irak le escribían diciendo que la película que más veían era Hostel, aunque pueda parecer raro, Roth asegura que ver esta clase de filmes suponía un cierto alivió en estas personas. Mientras veían esta película se les permitía expresar sus sentimientos, dejar su miedo salir y humanizarse después de todo lo que habían tenido que pasar, y si lo pensamos esto tiene mucho sentido.

La decadencia del torture-porn

No obstante, con Hostel 2 (2007) se comenzó a ver el declive de estas películas. Mientras que la primera entrega recaudó 82 millones de dólares en todo el mundo, la segunda parte solo llego a los 35 millones y Hostel: Part III (2011) no llegó a recuperar ni uno solo de los 6 millones de presupuesto. Actualmente, los amantes del género parece que se han alejado de este subgénero, optando por producciones más psicológicas, no tan explícitas o al menos que no basen exclusivamente su argumento en la violencia. Esto podría reflejar lo que los críticos ya habían vaticinado, y es que la demanda de películas de terror refleja los miedos de la sociedad.

Nuestra opinión personal sobre todo esto es bastante parecida a la de Eli Roth. Muchos críticos se empeñan en escandalizarse ante escenas de brutal violencia o ante el erotismo que pueda tener una película de terror, sin ni siquiera fijarse en lo que nos rodea. Ya se ha hablado mucho sobre la violencia en los videojuegos y en las películas que según algunos pueden desencadenar actos violentos en la población, pero ni nos planteamos que la sociedad y el mundo real pueda ser peor que la ficción, haciendo referencia a la ya famosa frase «la realidad supera a la ficción», en este caso nosotros la reformularíamos por «la realidad es la premisa de la ficción» o lo que es lo mismo, la realidad configura o influye en la ficción.

Recaudación mundial en millones de dólares

104M

Saw (2004)

82M

Hostel (2005)

148M

Saw II (2005)

Fuentes: The Numbers / Box Office Mojo

Recaudación mundial en millones de dólares

35M

Hostel 2 (2007)

68M

Saw VI (2009)

0M

Hostel: Part III (2011)

Fuentes: The Numbers / Box Office Mojo